Émbolo
En medicina, un émbolo ocurre cuando un objeto extraño es capaz de viajar por el torrente sanguÃneo, de una parte del cuerpo a otra, pudiendo provocar la oclusión o bloqueo de un vaso sanguÃneo de menor diámetro al del émbolo. El término fue usado por primera vez en 1848, por Rudolf Virchow. Se contrasta con un trombo, el cual es la formación de un coágulo dentro del vaso sanguÃneo, en vez de ser transportado a un lugar distante, como es el caso de un émbolo.
Clasificación
Se distinguen tres tipos de émbolos, dependiendo del estado fÃsico de la partÃcula a la deriva: sólido, lÃquido o gaseoso. Estos cuerpos extraños pueden presentarse en distintos tamaños y formas. Las variaciones en tamaño implican la posible obstrucción de casi toda la gama de vasos existentes en el cuerpo: arterias (caso más común), arteriolas, capilares, vénulas y venas.
- Émbolos sólidos: Son los más frecuentes y generalmente se producen durante la disolución de un trombo, resultando un émbolo trombótico. Pueden alcanzar tamaños considerables, llegando a ser mortales en caso de oclusión a la arteria pulmonar, por ejemplo.
- Émbolos lÃquidos: Se pueden producir por embolia grasa, causada por fractura, en que ocurre infiltración de restos de tejido adiposo en los vasos, o por embolia de lÃquido amniótico, observada en partos complicados donde un desgarro en el miometrio permite la entrada del lÃquido, rico en células muertas, grasa, lanugo, trofoblastos, etc, a las venas de la madre.
- Émbolos gaseosos: Se producen por una descompresión abrupta, que genera burbujas dentro de la sangre. Este tipo de embolia es común en buzos, cuando ascienden rápidamente desde profundidades considerables del mar hasta la superficie. También puede ocurrir durante cirugÃas en tórax o cuello, o por heridas profundas en tórax.
Basado en la ruta que toma el émbolo, pueden haber tres tipos:
- Anterógrada: El movimiento del émbolo viaja en dirección del flujo sanguÃneo.
- Retrógrada: Un caso poco frecuente, el peso del émbolo es tal que se opone a la dirección del flujo sanguÃneo, usualmente de importancia solo en venas con una velocidad sanguÃnea baja.
- Paradójica: También llamado embolismo cruzado, el émbolo de una vena cruza al sistema arterial, usualmente se produce en defectos del corazón donde existe un shunt sanguÃneo o en fÃstulas arteriovenosas.
Hay diferentes tipos de émbolos, definidos de acuerdo al material embólico:
- Tromboembolismo o tromboembolia: Embolismo de un trombo o coágulo sanguÃneo.
- Embolismo graso: Embolismo de gotas de grasa.
- Embolismo aéreo: También llamado embolismo gaseoso, embolismo de burbujas de aire.
- Embolismo séptico: Embolismo de pus que puede contener bacterias.
- Embolismo tisular: Embolismo de pequeños fragmentos de tejido.
- Embolismo de cuerpo extraño: Embolismo de materiales extraños incluyendo pequeños objetos.
- Embolismo de lÃquido amniótico: Embolismo de células fetales, cabello, etc., que entran al torrente materno.
PatologÃa
En un tromboembolismo, el trombo—coágulo sanguÃneo—creado en un vaso sanguÃneo se desprende completa o parcialmente del sitio de implantación inicial. El torrente sanguÃneo lo llevará en forma de un émbolo por la circulación a varias partes del cuerpo donde tiene el potencial de bloquear la luz—o cavidad—del vaso y ocasionar su obstrucción u oclusión. La diferencia entre un trombo y un émbolo es que el trombo está siempre adherido a la pared del vaso sanguÃneo, mientras que un émbolo tiene libertad de movimiento dentro del vaso. Esa diferencia es importante para los patólogos en determinar si la causa del coágulo fue por una trombosis o por una masa coagulada post mórtem. Un vaso sanguÃneo asà bloqueado puede conllevar a diferentes patologÃas como una estasis o isquemia.
- Embolismo graso: Un tromboembolismo no es la única causa de obstrucción del flujo sanguÃneo dentro de un vaso, cualquier tipo de embolismo puede ocasionar el mismo problema. Un embolismo graso, por ejemplo, ocurre cuando gotas de grasa endógena—proveniente del mismo organismo—escapa a la circulación sanguÃnea. La entidad más frecuente que causa este trastorno es la fractura de un hueso tubular, como el fémur, produciendo una fuga de tejido graso proveniente de la médula ósea hacia los vasos sanguÃneos desgarrados.
- Embolismo aéreo: El embolismo aéreo, por su parte, proviene generalmente de fuentes exógenas, como la ruptura de un alvéolo haciendo que el aire inhalado se fugue a los vasos sanguÃneos. Otra causa común es la perforación de la vena subclavia por un accidente o durante una operación, en un lugar donde haya presión negativa. El aire es aspirado a las venas por la gradiente causada con la presión negativa de la expansión torácica durante la fase de inhalación respiratoria. Un embolismo aéreo puede también ocurrir durante la infusión de una terapia intravenosa, al inyectar en la vena burbujas de aire—una anomalÃa iatrogénica extremadamente rara. El embolismo aéreo es usualmente una preocupación para buceadores en aguas profundas porque los gases sanguÃneos—usualmente nitrógeno y helio—pueden ser disueltos con facilidad durante el descenso oceánico. Sin embargo, cuando el buceador asciende de vuelta a la superficie y a presiones atmosféricas normales, los gases se vuelven insolubles causando la formación de pequeñas burbujas en la sangre. Este es el principio conocido en el sÃndrome de descompresión, una teorÃa relacionada con la ley de Henry de la quÃmica fÃsica.
- Otros embolismos: Otros embolismos son poco frecuentes, como el embolismo séptico, en el cual una porción de tejido purulento es desalojada de su foco original. El embolismo tisular es un tanto equivalente a la metástasis de un cáncer, cuando fragmentos del tejido maligno se infiltra en los vasos sanguÃneos. Otra forma de embolismo es un cuerpo extraño exógeno, proveniente de afuera del cuerpo, entra al organismo—como por ejemplo, talco, una bala, etc—causando una obstrucción fÃsica en algún punto de la circulación sanguÃnea. Finalmente, también se puede presentar un embolismo de lÃquido amniótico, una complicación obstétrica mortal en el 50% de los casos que ocurre en el alumbramiento.
- Émbolos cardÃacos: Un émbolo que nace en el corazón—por ejemplo de un trombo de la aurÃcula izquierda a raÃz de una fibrilación auricular o por un émbolo séptico de una endocarditis—puede causar obstrucciones en cualquier parte del cuerpo. Un émbolo que vaya a terminar en el cerebro, sea de origen cardÃaco o carotÃdeo, con gran probabilidad causará un derrame cerebral isquémico. Los émbolos de origen cardÃaco son eventualidades frecuentemente vistas en la práctica clÃnica. La formación de un trombo en una de las aurÃculas como consecuencia de un defecto valvular ocurre básicamente en pacientes con trastornos de la válvula mitral, en especial aquellos con estenosis mitral y fibrilación auricular. En la ausencia de una fibrilación auricular, la insuficiencia mitral por si sola tiene una muy baja incidencia de tromboembolismos. El riesgo absoluto de un émbolo por fibrilación auricular idiopática depende en otros factores de riesgo, tales como la senilidad, hipertensión, diabetes, insuficiencia cardÃaca reciente o un previo derrame. La formación de un trombo puede ocurrir igualmente en uno de los ventrÃculos y ocurre en aproximadamente 30% de los [[Ataque cardÃaco
|infartos de miocardio]] de pared anterior, comparado con solo 5% de infartos inferiores. Otros factores de riesgo incluyen una reducida fracción de eyección (<35%), la extensión del infarto, asà como la presencia concomitante de una fibrilación auricular. En los primeros tres meses después de un infarto, las aneurismas del ventrÃculo izquierdo tienen un riesgo de embolización cercano a un 10%. Los pacientes con válvulas prostéticas también tienen un riesgo importante de tromboembolismo. El riesgo varÃa de acuerdo al tipo de válvula implantada—sea bioprostesis o mecánica—, al lugar implantado—mitral o aórtica— y en la presencia de otros factores como una fibrilación auricular, disfunción del ventrÃculo izquierdo, un previo émbolo, etc.
Complicaciones
Asumiendo que la circulación sanguÃnea esté en un estado normal, un émbolo—sea gaseoso, grasa o celular—o un trombo formado y liberado de una vena sistémica siempre impactará en los pulmones, después de pasar por el lado derecho del corazón. De ese modo se forma un embolismo pulmonar que puede ser una complicación de una trombosis venosa profunda. Contrario a la creencia popular, el sitio más común para la formación de una embolia pulmonar son las venas femorales y no las venas profundas de la pantorrilla. Si bien es cierto que las venas de la pantorrilla son sitios predilectos para la formación de trombos, no son un sitio común de origen de émbolos.
Algunas anormalidades congénitas de la circulación, en especial los defectos septales—agujeros en el septum cardÃaco—permiten que un émbolo de la circulación sistémica venosa cruce al sistema arterial y llegue a parar cualquier parte del cuerpo, llamándose asà un embolismo cruzado o paradójico. La más común de estas anormalidades es la persistencia del agujero oval, que ocurre en cerca del 25% de la población adulta. Debido a que la presión en el lado izquierdo del corazón es mayor que el derecho, el defecto en este caso funciona como una válvula, estando normalmente cerrado. En ciertas circunstancias puede ocurrir un embolismo cruzado, desviándose el émbolo al sistema arterial al venoso y potencialmente alojándose en el cerebro, causando un accidente cerebrovascular.
Los émbolos a menudo tienen consecuencias más serias cuando ocurren en áreas del cuerpo que no gozan de un suministro redundante de sangre, como el cerebro, el corazón y los pulmones. La causa más frecuente de un infarto renal es el fenómeno oclusivo de un émbolo, en la mayorÃa de los casos de origen cardÃacos.
| Véase También |
