Enfisema Pulmonar
Es una enfermedad pulmonar que comprende daño a los sacos de aire (alvéolos) en los pulmones.
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EtiologÃa
El consumo de cigarrillos es la causa más común del enfisema. Se cree que el humo del tabaco y otros contaminantes provocan la liberación de quÃmicos desde los pulmones que dañan las paredes de los alvéolos. El daño empeora con el paso del tiempo. Las personas que padecen esta enfermedad tienen alvéolos en los pulmones que son incapaces de llenarse con aire fresco, lo cual afecta el suministro de oxÃgeno al cuerpo.
Una sustancia que existe naturalmente en los pulmones, llamada alfa 1 antitripsina, puede proteger contra este daño. Las personas con deficiencia de alfa 1 antitripsina están en mayor riesgo de padecer esta enfermedad.
Tipos de enfisema
- Enfisema panacinar (panlobulillar).
- Enfisema acinar proximal (centrolobulillar, centroacinar).
- Enfisema acinar distal (paraseptal).
- Enfisema acinar irregular (paracicatrizal).
La identificación de cualquiera de las variedades de enfisema es más fácil al examen macroscópico. Debe tenerse presente que los casos puros son raros, mucho más frecuente es encontrar una mezcla de los diversos tipos. Aun asÃ, queda un número importante de casos inclasificables.
Factores de riesgo
La enfermedad es mas frecuente en los hombres , especialmente en aquellos de edad avanzada , y se ve favorecida por numerosos factores :
- Fisiológica disminución de la elasticidad pulmonar debida a la edad.
- Bronquitis Crónica.
- Asma.
- Bronconeumonias repetidas.
- Silicosis.
- Tuberculosis pulmonar.
SÃntomas
- Dificultad para respirar.
- Tos crónica, con o sin producción de esputo.
- Sibilancias.
- Capacidad reducida para hacer ejercicio.
Otros sÃntomas adicionales que se pueden asociar con la enfermedad son los siguientes:
- Ansiedad.
- Pérdida de peso involuntaria.
- Hinchazón de tobillos, pies y piernas.
- Fatiga.
Diagnóstico
Un examen fÃsico puede mostrar sibilancias, disminución de los sonidos respiratorios o exhalación prolongada (la exhalación toma más del doble que la inspiración). El tórax puede presentar forma de tonel. Se pueden presentar signos de una insuficiencia crónica de los niveles de oxÃgeno en la sangre.
Los siguientes exámenes ayudan a confirmar el diagnóstico:
- Pruebas de la función pulmonar.
- RadiografÃa de tórax.
- GasometrÃa arterial con bajos niveles de oxÃgeno en sangre (hipoxemia) y altos niveles de dióxido de carbono (acidosis respiratoria).
Esta enfermedad también puede alterar los resultados de los siguientes exámenes:
- GammagrafÃa pulmonar de ventilación/perfusión.
- TomografÃa de tórax.
Pronóstico
El resultado es mejor para los pacientes con menos daño pulmonar. El pronóstico depende, en gran parte, del grado de falta de aire y de tolerancia al ejercicio iniciales, y de los resultados de las pruebas de función pulmonar (espirometrÃa). La muerte puede presentarse debido a insuficiencia respiratoria, neumonÃa u otras complicaciones.
Complicaciones
- Infecciones respiratorias recurrentes.
- Hipertensión pulmonar.
- Cor pulmonale (aumento de tamaño y tensión del lado derecho del corazón).
- Eritrocitosis (aumento en el número de glóbulos rojos).
- Muerte.
Prevención
La única manera de prevenir la enfermedad es no exponerse a los factores de riesgo que la originan. Como se ha dicho, estos factores son el tabaco y los ambientes contaminados. Por eso, para prevenir la enfermedad pulmonar obstructiva crónica es fundamental no fumar.
También es muy importante mantener un buen estado de salud general, realizar ejercicios y seguir una dieta sana para aumentar la resistencia del cuerpo a las infecciones. La importancia de los ejercicios, ya sea en el hospital o en casa, radica en que contribuyen a aumentar la independencia y la calidad de vida del afectado. Además, disminuyen la frecuencia y el tiempo de hospitalización del enfermo.
La filosofÃa de la práctica del ejercicio es la siguiente: los pacientes que sufren enfisema necesitan energÃa extra para poder respirar. Si se usa esa energÃa de manera más efectiva para respirar, el paciente tendrá más energÃa restante para llevar a cabo sus acciones diarias y para participar en nuevas actividades.
Las mejorÃas en la respiración pueden conseguirse, en gran medida, haciendo deporte, pero es muy importante que los ejercicios se hagan bajo supervisión médica y con el asesoramiento de especialistas. El ejercicio, a todos los niveles, mejora la utilización del oxigeno, la capacidad de trabajo y la mentalidad de los pacientes que sufren la enfermedad. Las actividades de bajo esfuerzo son más fáciles de practicar, para estos enfermos, que las actividades de alta intensidad.
Entre otros, se pueden hacer los siguientes ejercicios: Parte inferior del cuerpo: bicicleta fija, subir escaleras, caminar, etcétera. Estos ejercicios fortalecen las piernas y aumentan el tono muscular y la flexibilidad. Ayudan a moverse mejor. Parte superior del cuerpo: ejercicios diseñados para mejorar la fuerza de los músculos respiratorios, los músculos del brazo y los hombros.
Fortalecerlos es importante porque aguantan la caja torácica, mejoran la respiración y hacen más fácil llevar a cabo actividades cotidianas, como transportar bolsas, hacer la cama o levantar objetos. Un ejercicio útil es, por ejemplo, el levantamiento de pesas. Teniendo en cuenta que la forma fÃsica se pierde rápidamente cuando la persona interrumpe el programa de ejercicios, es básico que el paciente se marque unos objetivos que pueda alcanzar y que los vaya aumentando progresivamente.
Además de los ejercicios, es recomendable que la persona siga algunos otros consejos: Acompañar los ejercicios de una alimentación saludable. Hacer calentamiento antes de los ejercicios. Cambiar de ejercicios y hacerlos variados para que el paciente no se aburra y desista: nadar, andar, hacer pesas, practicar aeróbic de baja intensidad. Practicar ejercicio con amigos para hacer la actividad más amena. Seguir con el ritmo habitual y no intentar realizar esfuerzos excesivos. Detener las actividades ante cualquier molestia y consultar al médico.
| Véase También |
