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Fiebre

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La fiebre, ( temperatura o calentura ), es un aumento en la temperatura corporal por encima de los valores normales. La temperatura normal del cuerpo varía entre personas, según la edad, la actividad y el momento del día y promedia lo 37º C (98,6° F), aunque se mueve entre los 35ºC y 37ºC.

La temperatura normal del cuerpo varía durante el día:

  • En los niños menores de 6 meses de edad, no existe una variación diaria ( dentro del mismo día )importante.
  • Entre los 6 meses a 2 años de edad, la variación diaria de la temperatura corporal alcanza 1º C.
  • A los 6 años de edad la variación alcanzará aproximadamente los 2º C.

En el caso de los adultos la variación diaria es menor aunque las mujeres pueden elevar su temperatura hasta en un grado durante el ciclo ][menstruación|mentrual]]

Una temperatura rectal de hasta de 38º C (100,4° F) puede ser enteramente normal (sin fiebre), pero esta misma temperatura de 38,05º C (100,5° F) o superior debe ser considerada como fiebre. Los valores inferiores podrían ser fiebre, dependiendo de la persona.

Elementos que pueden elevar la temperatura normalmente

  • Momento del día ( la temperatura corporal suele ser mayor en las noches )
  • actividad física
  • emociones fuertes
  • el comer
  • el uso de ropas gruesas
  • el consumo de ciertos medicamentos
  • temperatura ambiental y/o humedad alta


Contenido

Etiología

La fiebre no debe considerarse una enfermedad, por el contrario más que un síntoma suele ser un eficaz mecanismo de defensa del organismo contra infecciones. Esto es así por una gran cantidad de infecciones prosperan mejor a la temperatura normal del cuerpo humano, por lo tanto elevar la misma unos pocos grados permite al cuerpo detener o al menos disminuir la proliferación de los mismos. Conjuntamente la fiebre activa el sistema inmunitario estimulando la creación de glóbulos blancos, anticuerpos y demás agentes involucrados en la lucha contra las infecciones.

Cuando la temperatura alcanza los 42ºC puede ocasionarse daño crebral, a menores temperaturas no hay razón para pensar que puede ocurrir daño causado por la fiebre.

La falta de tratamiento no supone que la temperatura siga subiendo sin control, en le caso de las infecciones, aunque no haya tramiento rara vez superará los 40.5º C (105° F), a menos claro, que el paciente tenga demasiada ropa o esté atrapado en un lugar con temperatura alta.

Cuando los niños presentan fiebre existe un remoto peligro de que este presente un cuadro de convulsiones, pero esto no sucede en la gran mayoría de los niños. Una vez que ya se sepa que el niño tiene fiebre alta, es improbable que se presente una convulsión febril con la enfermedad actual. En todo caso, las convulsiones febriles simples desaparecen en cuestión de momentos sin consecuencias duraderas.

Aunque las infecciones comunes son las causas más frecuentes de la temperatura corporal elevada, la fiebre tiene una larga lista de otras causas, incluyendo toxinas, cánceres y enfermedades autoinmunitarias.

Una insolación es un tipo de temperatura alta particularmente peligrosa, dado que el cuerpo no puede impedir que la temperatura se siga elevando y puede suceder cuando se deja un niño en un automóvil caliente o cuando la persona hace demasiado ejercicio sin beber suficiente líquido.

Los médicos denominan a la fiebre inexplicable que continúa por días o semanas como fiebre de origen indeterminado (FUO, por sus siglas en inglés).

Las causas más comunes de fiebre son:

Clasificación

Enormemente extenso es el espectro etiológico de la fiebre; tratándose de un signo aparente banal e intrascendente, pasa a ocupar un primer lugar cuando se prolonga. La fiebre de estas características cobra especial importancia cuando se acompaña de otros signos fundamentales, cuando adopta el típico aspecto recurrente, y cuando no se puede demostrar ninguna etiología.

A este signo deben agregarse los aspectos clínicos semiológicos particulares que separan y agrupan a distintas enfermedades. Cuando la fiebre constituye el elemento sobresaliente del cuadro clínico, puede presentar curvas térmicas orientadoras, pero no patognomónicas.

La fiebre es la manifestación más frecuente de una infección; sin embargo, también puede ser producida por otros muchos trastornos, como por ejemplo, trastornos vasculares (embolia pulmonar e infarto de miocardio), enfermedades inmunitarias (fiebre por fármacos y trastornos del tejido conectivo), neoplasias (en especial los linfomas y tumores sólidos), traumatismos, enfermedades metabólicas (crisis tiroidea, ataque agudo de gota).

La fiebre de origen hematológico constituye habitualmente un problema diagnóstico cuya dificultad está incrementada por el espectro polimorfo posible que abarca génesis muy diversa. Tratándose de situaciones diagnósticas difíciles por definición, resulta importante conocer el perfil gráfico de la fiebre y su vinculación no siempre paralela con el perfil etiológico. Este último aspecto es jerárquico, ya que la fiebre por sí misma es inespecífica del punto de vista nosológico.

La fiebre puede ser de muy diversos tipos y según la evolución puede ser:

  • Continua: oscilaciones diarias inferiores a 1ºC, con poca fluctuación. Es la que aparece en la fiebre tifoidea, en la neumonía neumocóccica, en los tifus exantemáticos, pero no en las infecciones intravasculares.
  • Intermitente o “en agujas”: grandes oscilaciones diarias. La temperatura va fluctuando de la fiebre a la normalidad a lo largo de cada día. Suele deberse a procesos sépticos por gérmenes piógenos, pero también puede originarla la tuberculosis miliar, los linfomas y las drogas. Este tipo de fiebre es característico del paludismo (malaria), trasmitido por el mosquito Anopheles hembra; el agente es el esporozoo plasmodium, que cumple un ciclo vital que se repite cada 48 a 72 hs. lisando eritrocitos, lo que desencadena este tipo de fiebre.
  • Remitente: la temperatura vuelve a la normalidad cada día, pero sin llegar a alcanzarla. Se da en muchas enfermedades febriles, supuraciones y sinusitis.
  • Reincidente, recurrente, periódica u ondulante: alternancia de períodos de fiebre continua con otros de normalidad térmica (apirexia). La temperatura se vuelve normal uno o más días entre los episodios de fiebre continua. Aparece en la malaria, fiebre reincidente del piojo o garrapata y fiebre de Pel – Ebstein de la enfermedad de Hodgkin, también en la brucelosis. Pero el mejor ejemplo de este tipo de fiebre es la borreliosis o “fiebre recurrente”. Esta enfermedad es de comienzo repentino con un período febril de 3 a 4 días, seguido de uno afebril de más de una semana(con un rango de 3 a 36 días) solo para ser seguido por otro período febril de la misma duración que el primero, pero con menor severidad. De esta manera existen períodos sucesivos febriles y afebriles disminuyendo gradualmente los períodos febriles en su severidad hasta que la enfermedad termina, por lo general, después de 3 meses si no se recibe tratamiento. La naturaleza recurrente de la enfermedad depende al parecer de la respuesta inmunológica del individuo infectado y de la inestabilidad antigénica de la borrelia.

Aunque algunos tipos de fiebre son orientadores de una causa concreta (por ejemplo, la fiebre en agujas se observa en las bacteriemias), nunca se pueden extraer conclusiones diagnósticas inequívocas.

Según la intensidad, la fiebre puede ser:

  • Subfebril o febrícula: menos de 37,5ºC.
  • Fiebre ligera: menso de 38ºC.
  • Fiebre moderada: 38 – 39ºC.
  • Fiebre alta: 40ºC.
  • Hiperpirexia: 41ºC.

Según la duración, puede ser:

  • Efímera o de corta duración: de horas o pocos días, inferior a las dos semanas.
  • Prolongada: evolución superior a 2 o 3 semanas con evidencia de temperaturas superiores a 38,3ºC en varias ocasiones.
  • Persistente: de semanas o meses. Estudios de fiebre duradera han indicado que 3 causas infecciosas comunes son: tuberculosis diseminada, abscesos intrabdominales pirógenos ocultos, y con menor frecuencia, Endocarditis infecciosa. Los niveles duraderos y notables de fiebre a menudo provienen de las llamadas enfermedades vasculares del colágeno y algunas neoplasias, en particular linfomas. El cuadro inicial de diversos tipos de cánceres, trastornos metabólicos, hepatitis, artritis reumatoidea atípica y otras enfermedades no infecciosas, puede ser la fiebre de origen desconocido.

Síntomas

Signos y síntomas que pueden acompañar a la fiebre:

Medición de la temperatura

  • Utilice termómetro de mercurio y vidrio, existen también electrónicos pueden ser imprecisos. *Aseé el termómetro adecuadamente con agua y jabón y un poco de alcohol.
  • Baje la temperatura a su punto inferior o menos de 36 grados C agitándolo vigorosamente y sujetándolo con sus dedos, pulgar e índice.
  • Si utiliza termómetro oral coloque el bulbo por debajo de la lengua y dígale al enfermo que cierre suavemente su boca espere tres minutos y efectúe la lectura.
  • Si prefiere el tomar la temperatura en la axila haga que el bulbo quede en contacto con la piel pidiendo al enfermo que cierre apriete un poco su brazo contra su cuerpo espere 4 minutos y agregue 1.5 grados al resultado.
  • En niños que están lactando se prefiere utilizar el termómetro rectal este tiene el bulbo más largo que el oral, para esto tenga a la mano vaselina y aplique al bulbo del termómetro, después de que el niño este acostado inserte suavemente el bulbo, mantenga quieto al niño durante 3 minutos cuando obtenga la lectura reste 1.5 grados C para convertir a la cifra de la temperatura oral, no olvide limpiar el termómetro antes y después de utilizarlo.

Complicaciones

La principal y más importante complicación de la fiebre son las convulsiones y en la hiperpirexia el desequilibrio hidroelectrolítico. Pero en general, el aumento moderado de la temperatura corporal no reviste mayor gravedad y más bien puede tener un efecto potenciador de la respuesta inmune.

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Véase También

20px-Star of life2.svg.pngEste no es un consultorio médico.

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