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Priapismo

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El priapismo es una condición de intenso dolor y potencialmente dañina, donde el pene erecto (sus cuerpos cavernosos) no retorna a su estado flácido por un tiempo prolongado (esa erección sucede en ausencia de estimulación física y psicológica).


Contenido

Clasificación

Existen dos tipos de priapismo:

  • El arterial o de alto flujo: Es debido a un exceso de aporte de sangre arterial a los cuerpos cavernosos, generalmente de origen traumático.
  • El priapismo de bajo flujo o venoso: Consiste en un defecto en el drenaje de la sangre de los cuerpos cavernosos. Sucede principalmente en enfermedades hematológicas, como la anemia de las células falciformes y actualmente como complicación del uso de fármacos vasoactivos (alprostadyl).


Etiología


Síntomas

El priapismo se caracteriza por presentar una erección firme pero con el glande flácido. El pene comienza a llenarse de sangre como en una erección normal, pero la sangre no sale fuera y la erección no desaparece, después de un estímulo o actividad sexual, a diferencia de lo que ocurre en una erección normal.


Diagnóstico

El priapismo es una emergencia médica y, por lo tanto, el paciente debe ser atendido de inmediato. Es preciso indagar sobre la posible existencia de episodios previos de erecciones prolongadas y preguntar sobre la toma de medicamentos, alteraciones hematológicas, presencia de tumores, retención urinaria, etc.

Con vistas a perfilar el pronóstico y el tipo de tratamiento, se requiere establecer claramente el diagnóstico diferencial entre los tipos de priapismo mencionados.

La historia clínica y los síntomas que refiere el paciente son, en general, suficientes para sospechar una u otra forma de priapismo. El tratamiento con fármacos que se saben asociados con el priapismo (antihipertensivos, antipsicóticos, nutrición parenteral) debe ser interrumpido.

En la evaluación, el primer paso es determinar el flujo arterial a los cuerpos cavernosos. Esto puede hacerse mediante la utilización del doppler y mediante la medición de la gasometría cavernosa.

Clínicamente el priapismo de alto flujo (PAF) o arterial se manifiesta como un cuadro menos dramático, con dolor menos intenso, siendo la consistencia del pene más elástica. Por el contrario, en el priapismo de bajo flujo (PBF) el paciente se encuentra en situación más postrada, con marcado dolor peneano y en la palpación se descubre una llamativa dureza peneana. Tras la punción-aspiración de sangre de los cuerpos cavernosos el resultado de la gasometría (pH, pCO2, pO2, CO3H y BE) en el priapismo de alto flujo revela unas características normales del flujo arterial.

En el priapismo de bajo flujo apreciaremos una hipoxia, más o menos intensa, y una acumulación de productos metabólicos ácidos en la sangre de los cuerpos cavernosos. Debemos tener en cuenta que durante la erección normal la pO2 en la sangre de los cuerpos cavernosos es de tipo arterial (pO2 100 mm Hg). Por lo tanto, la gasometría del cuerpo cavernoso se debe de interpretar mediante su comparación con la gasometría arterial. Si la pO2 arterial es 100 mm Hg y la del cuerpo cavernoso es 60 mm Hg esto ya es indicativo de que existe un estado isquémico.

La acumulación de CO2, junto con la reducción de pH, son ya considerables a las 3-4 horas de la instauración de la isquemia, y nos guía hacia el diagnóstico.

Si disponemos de Doppler comprobaremos un incremento del flujo arterial en el priapismo de alto flujo, mientras que será evidente en el priapismo de bajo flujo que no existe dicho incremento.

La cavernosografía demuestra la aparición de un flujo venoso normal tras la inyección de contraste en los cuerpos cavernosos en el priapismo de alto flujo. En el priapismo de bajo flujo el flujo de salida del contraste yodado desde los cuerpos cavernosos es lento y disminuido.

En la arteriografía de arteria pudenda interna se aprecia la opacificación de los cuerpos cavernosos por el contraste proveniente del sistema arterial en el caso del priapismo de alto flujo. En el priapismo de bajo flujo no se visualizarán las arterias cavernosas, sólo las dorsales y bulbouretrales.

La realización de una gammagrafía demostrará en la priapismo de alto flujo como el 99 Tc intravenoso o intracavernoso se distribuye regularmente por ambos cuerpos cavernosos. En la priapismo de bajo flujo la difusión del isótopo se encuentra muy disminuido.


Pronóstico

Independientemente de la etiología, el pronóstico depende del tiempo de evolución y de ello derivan también las distintas actuaciones terapéuticas.

A partir de las 24 horas aparece necrosis focal, y la posibilidad de que las lesiones sean reversibles van disminuyendo. Si el priapismo persiste durante más de 48 horas, se producirá pérdida de endotelio, coágulos intracavernosos, necrosis de vasos y nervios, inflamación y necrosis de la musculatura lisa. La evolución natural, una vez producidas estas lesiones, es hacia la flaccidez peneana, dejando como secuela impotencia.

El priapismo de alto flujo y el que se produce en los niños tiene mejor pronóstico en relación con una buena erección posterior.

Es básico explicar al paciente los objetivos que se persiguen ante cualquier tipo de tratamiento, médico o quirúrgico, del priapismo y las escasas posibilidades de mantener una buena erección posteriormente; en los casos más satisfactorios no más de un 50%.

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Véase También

20px-Star of life2.svg.pngEste no es un consultorio médico.

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