Fiebre tifoidea

De Enciclopedia Médica Ferato

La fiebre tifoidea es una infección bacteriana que afecta el intestino y ocasionalmente el torrente sanguíneo. El germen que causa la tifoidea es una variedad humana singular de la salmonela, llamada Salmonella typhi. Las epidemias no son comunes.

El nombre de la enfermedad (fiebre tifoidea) le viene de su antigua confusión con el tifus exantemático, enfermedad rara actualmente, causada por un virus. De allí pasó a llamarse tifoidea ( significa parecida al tifus).

Etiología

La bacteria Salmonella typhi se propaga por alimentos, agua y bebidas contaminadas. Después de su ingestión, la bacteria se propaga desde el intestino hasta los ganglios linfáticos del intestino, hígado y bazo por la sangre donde se multiplica.

La Salmonela puede infectar directamente la vesícula biliar a través del conducto hepático o extenderse a otras áreas del cuerpo por medio del torrente sanguíneo.

Los síntomas iniciales son generalizados e incluyen: fiebre, malestar general y dolor abdominal. A medida que avanza la enfermedad, la fiebre aumenta (por encima de 39,5° C/103° F) y la diarrea se hace más frecuente. Se observa debilidad, fatiga profunda, delirio, y aspecto de malestar general agudo de aparición repentina.

Una erupción cutánea, característica solamente de la tifoidea y llamada "manchas rosas", aparece en la mayoría de los casos. Estas manchas son pequeñas, de color rojo oscuro, planas (0,64 cm - 1/4 ') y aparecen especialmente sobre el abdomen y tórax. Típicamente, en los niños la enfermedad es menos grave y con menos complicaciones que en los adultos.

Algunas personas pueden convertirse en portadores de la bacteria Salmonella typhi y continuar expulsando la bacteria en sus heces por años, diseminando la enfermedad, como es el caso de la fiebre "María tifoidea (Typhoid Mary )" en Nueva York hace más de cien años.

Anatomía Patológica

Es típica la hiperplasia de las placas de Peyer con necrosis y descamación del epitelio que las recubre y producción de úlceras. Puede haber hemorragias; perforación, ya que la lesión inflamatoria penetra hasta la muscular y la serosa del intestino.

Los ganglios linfáticos mesentéricos, el hígado y el bazo están hiperémicos y generalmente muestran áreas de necrosis focal. El hallazgo predominante es la hiperplasia del tejido reticuloendotelial con proliferación de mononucleares.

También puede observarse inflamación en forma de abscesos localizados, neumonía, artritis séptica, osteomielitis, pielonefritis y meningitis.


Contagio

Los gérmenes tifoideos se eliminan en las heces y en cierta medida, en la orina de las personas infectadas. Los gérmenes se contagian ingiriendo agua o comidas contaminadas por heces de personas infectadas.

Los síntomas generalmente aparecen entre una y tres semanas después de la exposición.

Síntomas

  • olor de cabeza severo.
  • Fiebre.
  • Pérdida del apetito.
  • Incomodidad general, inquietud o malestar general.
  • Salpullido (manchas rosa) sobre la parte baja del tórax y abdomen durante la segunda semana de fiebre.
  • Sensibilidad abdominal.
  • Estreñimiento, después diarrea.
  • Heces con sangre.
  • Lentitud, inactividad, letargo.
  • Fatiga.
  • Debilidad.
  • Sangrado nasal.
  • Escalofríos.
  • Delirio.
  • Confusión.
  • Agitación.
  • Alteraciones del estado de ánimo.
  • Dificultad para fijar la atención (falta de atención).
  • Alucinaciones.

Diagnóstico

  • Aumento en el conteo de glóbulos blancos en la sangre.
  • Cultivo de sangre durante la primera semana de la fiebre: puede revelar la bacteria Salmonella typhi.
  • Cultivo de heces.
  • Examen ELISA de la orina: puede indicar antígeno Vi específico para la bacteria.
  • Conteo de plaquetas: plaquetas bajas.
  • Estudio anticuerpo fluorescente: indica antígeno Vi, específico para tifoidea.

Pronóstico

Con tratamiento, la enfermedad tiende a ceder en dos a cuatro semanas. El resultado es probablemente bueno con tratamiento a tiempo, pero es posible que no sea tan bueno si se presentan complicaciones. Los casos en niños son más leves, mientras que en ancianos son más debilitantes. Se puede presentar una recaída si el tratamiento no ha erradicado totalmente la infección.


Complicaciones

Prevención

Los principales son controlar a los manipuladores de alimentos y a la conservación de la comida. También tratar adecuadamente las aguas residuales para evitar la contaminación de las aguas de consumo y la educación sanitaria de la población. Las medidas individuales son fundamentales:

  • Higiene básica, como lavarse las manos antes de comer.
  • No comer alimentos preparados en puestos callejeros.
  • No tomar bebidas con hielo.
  • Abstenerse de tomar infusiones o té en lugares que no gocen de su confianza, a no ser que se hayan tratado correctamente o se hayan preparado con agua mineral.
  • No ingerir productos lácteos, excepto si está completamente seguro de que han sido pasteurizados.
  • Las verduras y hortalizas han de consumirse cocidas y cuando aún estén calientes. Si prefiere consumirlas crudas, debe sumergirlas previamente, durante al menos cinco minutos, en una solución de agua potable clorada con cuatro gotas de lejía de una concentración de 50 gramos de cloro por litro.
  • La fruta debe ser lavada antes de pelarla.
  • Los pescados y mariscos no deben consumirse crudos; deben ser hervidos al menos durante diez minutos antes de su consumo.
  • La administración de vacunas no evita completamente el riesgo de padecer la enfermedad.